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Versión completa: Última Reunión "A sangre fría"
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Buenos días y bienvenid@s a la última reunión de A sangre fría! 

Cómo la jefi Nefer está con el cuello un poco regulinchi, hoy me encargo yo de abrir la reunión, así que ya sabéis lo que hay que hacer... 

¡A darle caña!

Este libro ha sido todo un descubrimiento desde sus primeras páginas hasta el final. Y lo siento por vosotros, pero la turra que os voy a dar va a ser “chica”... XD

En el libro, Capote relata el asesinato "sin sentido aparente" a manos de Dick Hickock y Perry Smith de cuatro miembros de una familia de Holcomb (Kansas): Herbert Clutter, su esposa Bonnie y sus hijos Kenyon y Nancy.
Me ha gustado la estructura del libro. Primero conocemos a la familia Clutter, y a la vez nos enteramos de como fue el crimen y las razones de Perry y Dick para cometerlo; después les acompañamos en su intento de escapar a México mientras los investigadores comienzan a tratar de resolver el crimen; y por último les acompañamos en el juicio, el paso por la carcel de Kansas y ejecución.

La novela sin duda destaca por el afán descriptivo de Capote. En una entrevista que concedió al Saturday Review dijo: «Y entonces tengo esta idea de hacer una gran obra realmente seria, y sería exactamente como una novela con una sola diferencia: todas sus palabras serían verdad, desde el principio hasta el final.»
Peeeero, desde la publicación del libro, empezaron a circular diversos rumores sobre ciertas contradicciones de acontecimientos y omisiones de información, que puede que tuvieran como finalidad hacer una novela “más comercial”. 
El rumor más importante que destacó por encima del resto fue el que aseguraba que A Sangre Fría no era la única versión escrita de los asesinatos, ya que Dick, escribió su propia versión de los hechos en un manuscrito de 200 páginas, con el título "Autopista al infierno", mientras esperaba ser ahorcado en la prisión de Langsing. En ese momento no fue publicado, pero sí lo hizo 50 años después The Wall Street Journal. La gran diferencia entre ambos relatos radica en el móvil de los asesinatos. En su manuscrito, Dick sostiene que fue un crimen por encargo, aunque no ofrece muchos detalles, tan solo que fue un encargo de un tercer hombre (un tal Robert) que les prometió 5.000 dólares por la muerte de, al menos, Herbert Clutter y que se marcharon rápido porque tenían poco margen de tiempo para llegar a cobrar la recompensa.

Otro de los rumores que circulan es que Capote legó todos sus textos y anotaciones a su mejor amiga Harper Lee, con quien fue a Holcomb para obtener la información necesaria para escribir un artículo para The New Yorker (porque al principio era sólo un artículo para el periódico en el que trabajaba). Ella nunca publicó el contenido “por respeto a su amigo”. 
Pero cuentan las malas lenguas que durante una charla con un amigo periodista se le escaparon ciertos datos de la investigación que no aparecen en el libro. Y ¿que hizo el periodista? Pues qué va a hacer, escribir un artículo y publicarlo, pero eso sí, de forma anónima. En el artículo publicado, se habla de que en el asesinato hubo otro implicado, que fue el cerebro de todo (esto coincide con lo que cuenta Dick en su manuscrito).
Este tema lo incluyó Capote en el libro al plasmar lo que Myrt Clare (la empleada del correo de Holcomb) respondió en una entrevista, pero no se vuelve a mencionar después... 
«...Y la encargada de correos de Holcomb, señora Myrtle Clare, dijo que los habitantes se alegran de que el caso se haya resuelto pero que todavía hay quien teme que pueda haber otras personas complicadas. Dijo que muchas familias aún siguen con la puerta cerrada y las armas al alcance de la mano...» 
[....]
«-Quizá sea verdad que esos tipos lo hicieron: pero ahí no acaba la historia. Aguarden. Algún día llegarán al fondo del asunto y entonces descubrirán quién se esconde tras ellos. Quién quería quitar a Clutter de en medio. El cerebro.»

Una de las cosas que me ha tenido intrigada hasta el final (y a Nefer también, que lo sé yo) y de la que no se descubre la verdad en el libro, es quién fue el mal bicho que envenenó al pobre Boobs (el gato de Nancy). 
«... Pero la anotación del diario que más atormentaba a Dewey, no se refería al problema Clutter-Rupp ni tenía relación alguna con ser metodista o católico, sino con un gato, con la misteriosa desaparición del gatito preferido de Nancy, Boobs, pues según constaba en el diario, dos semanas antes de su propia muerte, ella lo había encontrado «tendido en el granero», víctima, o así lo creía (sin decir por qué) de un veneno. «Al pobre Boobs lo he enterrado en un lugar especial». Al leerlo, Dewey pensó que podía ser «muy importante». Si el gato había sido envenenado, ¿no podía tratarse de un pequeño malévolo preludio de los asesinatos? Decidió que debía encontrar ese «lugar especial» donde Nancy había sepultado a su gatito, aunque ello significase rastrear toda la vasta propiedad River Valley ...» 
Si para el sheriff Dewey era importante... ¿por qué no se vuelve a tocar el tema? 
Y lo mismo ocurre con el tema de Teddy, el perro de la familia. En el libro dice que Dewey no entendió nunca cómo los asesinos no vieron al perro de la finca que se asustaba siempre que veía un arma.
«...Teddy era un animal extraño. Aunque era un buen centinela, siempre alerta, dispuesto a despertar a un regimiento con sus ladridos, su valor tenía un fallo: bastaba que entreviera un arma (como ocurrió entonces, pues los intrusos iban armados) para que agachase la cabeza y metiera el rabo entre piernas.... » 

Y por último…. Me lo parece a mí, o a Capote le hacía un poco tilín Perry? lo digo porque la última parte del libro él es el protagonista y pasa bastante de Dick... 
[Vale, después de escribir mi turra, he visto una de las 3 películas que hay sobre el libro... ]

Y con esto termino de verdad… Sólo quiero decir que siento la turra que os he metido, no lo volveré a hacer...

Dejo sitio para el siguiente Smile
Seguimos con la línea de la primera parte, Capote te invita a seguir leyendo con cada página.

Sólo recuerdo una parte que se me hizo bola, y fue en la que el psicólogo hablaba técnicamente de su oficio. Pero que también forma parte imprescindible del libro. De algún sitio tienen que salir esas ganas de matar tan gratuita. Angel

Conforme vas acabando de leer, te da hasta pena el final que se avecina, porque la pena de muerte es una realidad en ese país a día de hoy, y porque jurados parciales suelen ser la tónica general en los juicios de EEUU.
El libro te lleva a reflexionar sobre la pena de muerte, incluso en un crimen atroz como este. Esos chicos son víctimas del Sistema, no son los únicos culpables.

En general el libro me ha gustado, lo que no tanto ha sido la cantidad de nombres que hace que muchas veces no sepas muy bien si habla del caballo o del hijo de los clutter. Por lo demás, genial. Gran trabajo de Capote, que se ve que le llevó tiempo escribir, y eso se nota en cada hoja. Heart

Que pase el siguiente!
Pues a mí la impresión que me ha quedado es que estos dos tipos eran prácticamente retrasados mentales, que recibieron un chivatazo (¿?) acerca de un posible botín suculento en casa de los Clutter y que dentro de sus cabezas de serrín no cabía siquiera la más mínima empatía por la suerte de sus víctimas. Ni se molestaron en esconderse tras el crimen, haciendo una estúpida ruta mientras compraban cosas con cheques falsos. Cualquier investigador medio decente podría trazar su recorrido criminal desde casa de los Clutter hasta donde estaban; sólo tenía que preguntar a las decenas de testigos y estafados que iban dejando por el camino.

Evidentemente, la pena de muerte sigue siendo un castigo inhumano que sitúa a las sociedades que lo aplican al mismo nivel que los asesinos, y ni siquiera me voy a detener a debatir si es mejor acabar con ellos en un momento o dejarles vivir toda la vida presos, a ver si en algún momento se dan cuenta de lo que han hecho.

También se puede argumentar que la sociedad tiene parte de la culpa en que aparezcan individuos como estos (y creo que algo de eso ya comenté en mi anterior comentario sobre la primera parte), pero resulta obvio que ninguna sociedad mínimamente civilizada genera asesinos despiadados, sino que es la persona la que o bien decide conversirse en ello, o bien alguna tara mental convierte a las personas en ese tipo de monstruos. Y es que, por muy mal que te vaya en la vida, lo mismo puedes decidir robar para sobrevivir, pero de ahí a cargarte a una familia "a sangre fría" media un abismo.

Ví la película "Capote", que me ha parecido un maravilloso complemento a la lectura de la novela, sobre todo porque aclara muchos aspectos de la relación entre el escritor y los asesinos. Y luego he leído por ahí mucho sobre las diferentes teorías conspirativas acerca de esa tercera persona, cerebro de la matanza, si no fue algo fortuito sino calculado, si Clutter tenía enemigos que le querían ver fuera de juego... Lo voy a rechazar todo salvo que surjan pruebas fehacientes, porque especular con esos temas no llevan a ninguna parte. Además, ese par de idiotas se hubieran chivado a la primera de cambio si hubieran sido contratados por alguien.

Ha sido una gran novela y un descubrimiento para mí, que nunca había leído nada de este escritor. A veces, después de leer una gran novela me entra el horror vacui y el temor de que lo próximo no será tan bueno, pero en este caso espero equivocarme.
Pues me parece que continúo con lo dije en mi comentario a la primera parte, y es que se me hace difícil leer una crónica como si fuera una novela porque mi definición de literatura incluye la característica de la ficción. Esta manía mía deja géneros enteros, como el ensayo, fuera de la literatura, cosa que nadie (ningún especialista en literatura, quiero decir) comparte.

El estilo de Capote en esta obra (la única suya que he leído) es claro y, en general, sintético. Sus descripciones, aunque tienen algún punto de interpretación subjetiva, son claras, detalladas y muy completas: muy «periodísticas» (pero de un periodismo que, desgraciadamente, cada vez cuesta más de encontrar).

En los resúmenes de las entrevistas (y en general, en toda la obra; pero es aquí donde mejor se observa), el periodista desaparece casi por completo, se hace invisible, y parece que los entrevistados hablan solos o piensan en voz alta, y el lector obtiene la sensación de estar escuchando directamente el testimonio, sin ninguna barrera que los separe.

Esto, en realidad y hasta cierto punto, constituye un engaño: las palabras que leemos han sido escritas por Capote y hemos de confiar en su palabra para creer que fue eso, y no otra cosa, lo que le explicaron los testimonios. Este es el desafío de Capote: convencer al lector de su sinceridad y de su neutralidad como cronista. ¿Lo consigue?

Observamos que el narrador de «A sangre fría» actúa casi como el investigador protagonista, Alvin Dewey: hechos, sólo explica hechos, y reporta los testimonios tal como fueron dichos (si confiamos en su palabra). Siempre que el narrador describe y siempre que se limita a referir lo que le fue explicado, consigue mantener la confianza del lector; en cambio, cuando opina o interpreta (por ejemplo, sobre los sentimientos o las motivaciones de tal o cual personaje), actúa como un narrador omnisciente y pierde esta confianza. Pero, por lo que recuerdo, esto se daba en pocos casos.

¿Podemos confiar en la sinceridad de Capote respecto a sus versiones de las entrevistas? Creo que sí: el caso fue impactante, muchos periodistas lo siguieron; si hubiera faltado a la verdad, se habría visto desmentido por unos y por otros.

¿Se tomó licencias poéticas, como apunta Loquedigalarubia en su comentario, para hacer más atractiva la obra (sigo creyendo que no se le puede llamar novela)? No lo dudo: Capote, en todo momento durante el proceso de escritura, se refirió a su obra como «novela», y eso implica que estaba dispuesto a utilizar todos los recursos que son lícitos en este género. ¿Mintió deliberadamente en algún punto? Lo dudo, porque también era periodista, cronista, y la novedad que aspiraba a introducir en su obra era la «verdad», narrar y describir los hechos que realmente ocurrieron: mentir habría desmontado su propósito como escritor.

Entonces, ¿qué «trampas» aplicó? Me parece que Loquedigalarubia a apuntado a algunas indagaciones en esa dirección; tal vez ya se hayan escrito algunas tesis doctorales de miles de páginas intentado responder a esa pregunta. Podemos intuir que omitió la información que no le pareció relevante (como haría cualquier buen periodista) y que probablemente resaltó aquellos detalles que ayudaban a crear tensión narrativa, intriga, interés (como haría cualquier escritor con un mínimo de profesionalidad). No tengo la certeza, pero no creo que fuere mucho más allá.

Pero, como lector, me quedo con la sensación de un texto de muy alto nivel que me ha dejado con ganas de leer algo más de su autor. Pero, esta vez, una novela que sea sólo eso, una novela. Por eso me ha resultado una lectura muy interesante, porque me ha dejado con ganas de más y porque me ha obligado a replantearme mi visión de la literatura y de la novela.